El futuro no se construye de manera lineal, sino a través de rupturas. Así lo demuestra un reciente análisis publicado en Forbes por Amir Husain, especialista en informática y tecnología, que identifica diez industrias capaces de redefinir la forma en que vivimos, trabajamos y nos relacionamos en 2035. Más que una evolución incremental, se trata de la gestación de plataformas completamente nuevas, con impacto en la economía, la salud, el transporte, la cultura y la organización social.
1. Computadoras de próxima generación
El primer gran eje es la informática. Las computadoras cuánticas, neuromórficas y algorítmicas basadas en modelos generativos no buscan simplemente acelerar los programas actuales, sino abrir campos de aplicación inéditos: desde criptografía inquebrantable hasta simulaciones de materiales y desarrollo de fármacos en cuestión de meses. Aunque no reemplazarán a las máquinas clásicas, sí se convertirán en aliadas esenciales para sectores estratégicos como la biotecnología o la defensa.
2. Ciudades que se convierten en granjas
La presión demográfica y la pérdida de tierras cultivables impulsan la agricultura vertical urbana. Proyectos como Bustanica en Dubái ya demuestran que es posible producir en escala industrial con un consumo de agua muy inferior al de la agricultura tradicional. El futuro apunta a granjas urbanas gestionadas por inteligencia artificial, con logística electrificada y cultivos diseñados para abastecer la demanda local, garantizando seguridad alimentaria y estabilidad de precios.

3. Medicina personalizada y genética
La biotecnología está en plena revolución. La edición genética, antes confinada al laboratorio, hoy llega a las clínicas con terapias pioneras para enfermedades hereditarias. El siguiente paso es la medicina verdaderamente personalizada: tratamientos diseñados a medida, monitoreados en tiempo real por IA y con proteínas programables que apuntan a la curación definitiva en lugar de terapias paliativas.
4. Computación espacial y BCI
La llamada “computación espacial” deja de ser un prototipo de feria tecnológica para incorporarse en el trabajo diario. Gafas de realidad aumentada y entornos virtuales ya se prueban en procesos de capacitación, mantenimiento y manufactura. En paralelo, las interfaces cerebro-computadora (BCI) ofrecen un canal de interacción directo con los sistemas digitales. Aunque su desarrollo masivo requerirá sensores no invasivos, de baja latencia y alta resolución, su potencial es disruptivo: desde accesibilidad mejorada hasta aplicaciones de alto rendimiento.
5. El espacio, una experiencia de clase media
La reutilización de cohetes y la competencia de más de un centenar de compañías de lanzamiento redujeron de manera drástica los costos de acceso al espacio. Esto sienta las bases para que la logística orbital se industrialice y, con ella, el turismo espacial se convierta en una experiencia alcanzable para sectores más amplios de la población. No será inmediato, pero podría seguir la misma curva de adopción que tuvieron el avión comercial o los viajes internacionales.
6. Agua como recurso solucionable
El estrés hídrico es uno de los desafíos más urgentes del siglo XXI. La innovación se centra en plantas de desalinización que combinan ósmosis inversa de última generación, energías renovables y sistemas de recuperación energética. Karachi, ciudad paquistaní de casi 20 millones de habitantes, ya apuesta a esta tecnología para garantizar su abastecimiento. Lo que comenzó en el Golfo se extiende ahora a regiones densamente pobladas de todo el mundo.
7. El cielo como autopista gestionada
Los vehículos aéreos autónomos y los taxis voladores avanzan hacia la concreción. En Chicago, United y Archer ya trazaron un corredor inicial entre el aeropuerto O’Hare y el Vertiport de la ciudad. En Asia Oriental y Medio Oriente se ensayan marcos regulatorios para permitir vuelos autónomos más allá de la línea de visión. El verdadero reto será el software capaz de gestionar millones de drones y aeronaves en simultáneo, garantizando seguridad en un cielo cada vez más concurrido.
8. Entretenimiento sin límites físicos
La cultura también se transforma. Los conciertos holográficos y los espectáculos inmersivos permitirán reunir a millones de personas de manera simultánea en entornos digitales. El Mukaab de Riad, una monumental estructura que combina arquitectura, óptica e informática, es solo un anticipo de lo que viene: experiencias colectivas que trascienden el espacio físico.

9. Robots como compañeros
La robótica abandona el laboratorio y entra en la industria y la vida cotidiana. Modelos como Apollo de Apptronik o Figure ya trabajan en la automotriz, mientras que Digit de Agility opera en almacenes. Los primeros pasos son en tareas repetitivas, pero la tendencia apunta a robots con mayor destreza y percepción, diseñados para asumir labores riesgosas o altamente reguladas. Más que desplazar empleos, serán complementos que potencien nuevas industrias con la creatividad humana en el centro.
10. Órganos a demanda
Por último, la medicina regenerativa se encamina hacia un cambio radical. La combinación de xenotrasplantes y bioimpresión de tejidos permitirá disponer de órganos personalizados y compatibles. Empresas como Cellink y Aspect Biosystems trabajan en los primeros ensayos clínicos. El objetivo: reducir drásticamente las listas de espera y garantizar tratamientos más seguros y accesibles.
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